Más Dermatología, n.º 41

Más Dermatol. 2023;41:3-4 doi:10.5538/1887-5181.2023.41.3 3 EDITORIAL Los niños y los adolescentes hablan mediante el cuerpo La psicosomática es una rama de la psicología que tiene su origen en el movimiento psicoanalítico. Basa su modelo en la premisa principal de que el cuerpo (soma) es utilizado por la mente (psique) para manifestar una tensión emocional. Se trata, por lo tanto, de un fenómeno de conversión, en el que los conflictos psicológicos encuentran su forma de simbolizarse y hacerse presentes a través del cuerpo físico1. Este mecanismo, que podría en algunas situaciones resultar adaptativo para canalizar la tensión emocional existente, se convierte en patológico en la medida en que el origen del conflicto emocional no es resuelto, provocando respuestas físicas o fisiológicas que se vuelven crónicas, excediendo la capacidad de control del individuo y atravesando un proceso de transformación tan complejo que escapa al entendimiento consciente de la persona1. En el caso particular de la dermatología, este mecanismo es ampliamente reconocido por profesionales y por los propios pacientes, quienes con frecuencia señalan que perciben un empeoramiento de su patología cutánea ante situaciones de malestar emocional, conflictos sociofamiliares o tensiones laborales2. La terapia psicológica puede ayudar a aliviar parte de la sintomatología de este tipo de pacientes, en la medida en la que proporciona un mecanismo alternativo de simbolización a la somatización: el uso de la palabra como vía para canalizar los estresores presentes y como recurso de ayuda para transformar información inconsciente en consciente, lo cual facilita el despliegue de nuevas y diferentes estrategias de afrontamiento que favorezcan un ajuste más adecuado de la persona a la situación dificultosa2. Pierre Marty (1963), experto en psicosomática, destaca que hay en los pacientes con trastornos psicosomáticos un desarrollo preconsciente empobrecido, con dificultades para expresar sus afectos mediante el uso de la palabra y presentando una marcada pobreza en la capacidad para simbolizar. Los niños, que se encuentran todavía desarrollando su psiquismo, carecen, por lo tanto, de capacidad para expresar afectos mediante la palabra2,3. Esta carencia, menciona Marty, llama a que, en momentos en que el hijo enferma, son las figuras paternas quienes pasan a «saber sobre el cuerpo» del niño y le ponen palabras, lo que dificulta que el hijo se apropie de su propio cuerpo y alcance una buena integración psique-soma3. Encontramos en un plano diferente de la psicodermatología aquellas manifestaciones dermatológicas en las que la producción de los síntomas cuenta con la acción del individuo de manera más explícita. Así, podemos mencionar, por ejemplo, los trastornos de excoriación neurótica, la onicofagia o la tricotilomanía. Estos trastornos psicodermatológicos son categóricamente diferentes de aquellos puramente psicosomáticos. Marta Loro Pérez Psicóloga. Investigación en Dermatología. Instituto de Investigación Sanitaria Puerta de Hierro - Segovia de Arana. Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda. Madrid. LinkedIn: linkedin.com/in/marta-loro-pérez-44688216b Correo electrónico: [email protected]

RkJQdWJsaXNoZXIy MTAyMDQzMg==