Más Dermatología, n.º 32

apartada de su lado. Y tantas cosas más, absoluta- mente misteriosas e inexplicables. He de confesar que José Castiñeiras me da un poco de miedo. Engaña a mi discernimiento, ese que pretende tener muy claro lo que es y lo que no puede ser. Y lo peor es que yo sé que me va a engañar, pero no puedo evitarlo. Mi cerebro reci- be la información que le dan mis sentidos, la orde- na, la filtra, y rellena los vacíos con sus expectati- vas y sus previsiones. Y cuando ese conjunto de señales provocadas por el mago llega a los nive- les conscientes de mi mente, tras esa inmensa asam- blea cognitiva, solo queda… la magia. No quiero terminar sin mencionar la segunda acepción que el diccionario de la RAE incluye en la definición de magia. Dice así: «2. f. Encanto, hechizo o atractivo de alguien o algo». Y les puedo asegurar que José Castiñeiras es mago por los cuatro costados, porque cumple con las dos acepciones: practica la magia, y es encanta- dor. Figura 2. El mago José Castiñeiras durante una de sus actuaciones. Guerra-Tapia A. Magia en la piel Más Dermatol. 2020;32:41-43 doi:10.5538/1887-5181.2020.32.41 43

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