Más Dermatología, n.º 32

gia desde los tiempos prehistóricos, en que todo lo no conocido era mágico: desde el dios sol que quemaba la piel, hasta las brujas con síndrome de androgenización llenas de verrugas y barbas. La ciencia se impuso realmente hace muy poco, cuando se fueron conocieron las bacterias, los virus, los anticuerpos, las hormonas, las citocinas… y toda la intensa relación que mantienen con la salud del ser humano. Lo que ayer era magia, hoy es ciencia o tecnología. Aún así todavía quedan puntos ocultos —mági- cos— en las ciencias médicas. Uno de los que más me asombra es el efecto placebo, que consiste en obtener un beneficio sobre la patología del pacien- te, gracias a un tratamiento inerte, esto es, sin acción, y que se fundamenta en las expectativas y el estado emocional del sujeto. Ya sé que me dirán que hay un cambio inmunitario de origen psicó- geno, pero sigue costándome comprender que algo tan físico como las ronchas de una urticaria disminuyan o desaparezcan solo por el estado de ánimo del paciente. Y eso está demostrado en los ensayos clínicos de alta evidencia científica, con un doble ciego del investigador y del enfermo. Casi magia. Pero la magia de verdad, arte oculto que obtie- ne resultados contrarios a las leyes naturales, la encontré cuando conocí al mago y dermatólogo José Castiñeiras González. En magia científica der- matológica (esa de curar el cáncer con una cre- ma) está doctorado con grado de excelencia. Pero en la otra, la artística, no se queda atrás. Les contaré que en un congreso del Grupo Es- pañol de Investigación en Dermatología Psiquiá- trica (GEDEPSI) que yo presidía (fig. 1) fue capaz de llevarnos a la certeza de que la piel puede sen- tir, oler, ver y captar lo inimaginable (fig. 2). Es diestro en conseguir que aparezca sobre una zona de la piel un tono rojo (eritema) o, incluso, una elevación a modo de roncha tan solo con que el espectador elija un naipe que él convierte en má- gico. O que un pequeño muñeco apoyado en la palma de su mano se levante bajo sus órdenes gra- cias a la colaboración del estrato córneo epidér- mico. O que de una caricia brote una moneda, una carta con mi firma, carta que yo he tenido Figura 1. La Dra. Aurora Guerra-Tapia presenta al Dr. José Castiñeiras en el congreso del Grupo Español de Investigación en Dermatología Psiquiátrica de 2020. Magia en la piel el beso de la mariposa Más Dermatol. 2020;32:41-43 doi:10.5538/1887-5181.2020.32.41 42

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