Más Dermatología, n.º 36

Rey Paredes V et al. Receta para una convivencia fiscal sana y saludable Más Dermatol. 2021;36:25-29 doi:10.5538/1887-5181.2021.36.25 29 realizar la actividad en clínicas o consultas que no son propias; esto es, cuando el profesional sanita- rio presta sus servicios, por ejemplo, en una clínica, pero sin ser lo que coloquialmente se llama «falso autónomo». En este caso, los gastos se reducen, puesto que no se asumen todos los gastos derivados del mantenimiento de las consultas, y la obligación que surge es la relativa a la facturación, pues el 100% de esta irá dirigida a esta clínica. Como con- secuencia de ello, en estos casos en los que más del 70% de los ingresos profesionales se encuen- tran sujetos a retención, el profesional sanitario no tendrá la obligación de presentar trimestral- mente los pagos fraccionados o pagos a cuenta (modelo 130) relativos a su actividad. Igualmente, al no tener personal contratado ni consulta propia, tampoco tiene alquileres, por lo que no tendrá que presentar los impuestos trimestrales que se han indicado en los párrafos anteriores. Otra posibilidad es que el profesional sanitario preste sus servicios como médico en una sociedad médica de la que es partícipe. En este caso, tiene que declarar los ingresos de su actividad como profesional y no como trabajador asalariado, tal y como establece el artículo 27 de la Ley del IRPF conforme a la consulta de la Dirección General de Tributos de 13 de abril de 2015. En particular, el artículo 27.1 de la Ley del IRPF establece lo si- guiente: «No obstante, tratándose de rendimientos obtenidos por el contribuyente procedentes de una entidad en cuyo capital participe derivados de la realización de actividades incluidas en la Sección Segunda de las Tarifas del Impuesto sobre Activi- dades Económicas, aprobadas por el Real Decreto Legislativo 1175/1990, de 28 de septiembre, ten- drán esta consideración cuando el contribuyente esté incluido, a tal efecto, en el régimen especial de la Seguridad Social de los trabajadores por cuenta propia o autónomos, o en una mutualidad de previsión social que actúe como alternativa al citado régimen especial conforme a lo previsto en la disposición adicional decimoquinta de la Ley 30/1995, de 8 de noviembre, de ordenación y su- pervisión de los seguros privados». Como puede verse, la cuestión tributaria de los profesionales del sector de la salud gira en torno a su consideración como asalariados (trabajadores por cuenta ajena) o como autónomos. En este se- gundo caso, hay que prestar especial atención a la llevanza de los libros contables y de registro, así como a la pertinencia de la deducibilidad de los gastos. Adicionalmente, hay algunas casuísticas particu- lares que pueden afectar a determinados profesio- nales del sector de la salud y que deben ser bien conocidas para poder tener «una convivencia fiscal sana y saludable». BIBLIOGRAFÍA • Agencia Tributaria [Portal]. Disponible en: www.agenciatributa- ria.es • Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio. BOE. 2006;(285). • Real Decreto 439/2007, de 30 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físi- cas y se modifica el Reglamento de Planes y Fondos de Pensiones, aprobado por Real Decreto 304/2004, de 20 de febrero. BOE. 2007;(78).

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