Más Dermatología, n.º 40

Más Dermatol. 2022;40:7-11 doi:10.5538/1887-5181.2022.40.7 8 ARTÍCULO DE REVISIÓN Trasplante capilar sin rapar. Evolución y opciones actuales Pigem R et al. directo; además, la zona receptora clásicamente no se rasura4. Hace 20 años, muchos pacientes desestimaban realizarse la FUE por la necesidad de cortarse el pelo y el cambio de imagen que eso les suponía. Además, en sus inicios, la obtención de injertos mediante la FUE no era una tarea fácil, al ser una técnica muy dependiente del cirujano y con resultados variables según las características viscoelásticas de la piel y el cabello de cada individuo1,5. Estas dificultades motivaron que, desde el inicio, se empezaran a desarrollar múltiples bisturís cilíndricos (punch) y dispositivos para mejorar la calidad de los microinjertos obtenidos mediante la FUE6. Este cúmulo de circunstancias hizo que tanto el FUT como la FUE se desarrollaran intensamente para ver qué técnica conseguía mejores resultados. En este contexto, se publicó la técnica del concepto preview long-hair follicular unit transplantation (LH-FUT). Básicamente, es realizar el FUT manteniendo la longitud del pelo de los injertos entre 15 y 50 mm7. De esta forma, se puede visualizar en el posoperatorio inmediato cuál sería el mejor resultado posible de la intervención y realizar una mejor distribución de las unidades foliculares, a la vez que permite esconder las costras de la zona receptora en el posoperatorio inmediato. Una serie publicada que compara la técnica de FUT clásica con el LH-FUT concluye que alarga significativamente el tiempo quirúrgico (90 minutos, aproximadamente). Como ventaja, señala que mejora el grado de camuflaje posoperatorio de los pacientes, ya que vuelven antes a su rutina habitual, sin afectar al resultado estético final del trasplante8. De forma paralela, se idearon varias estrategias para camuflar o evitar el rasurado de la zona donante utilizando la FUE. Obviamente, en todas estas variantes avanzadas, se asume que no se rasura la zona receptora. La opción más práctica y efectiva es el rasurado parcial (shaved patch) en una ventana o banda >6 cm, donde el pelo superior tapa la zona rasurada a modo de cortina, siempre que tenga una longitud suficiente (fig. 2). La variante en múltiples microbandas (<5 cm) puede ser de utilidad en trasplantes más pequeños o en personas con un corte de pelo más corto. Para superar esta limitación de la técnica original, existen varias opciones. Para empezar, lo que se recomienda es no rasurar el pelo de la zona receptora (fig. 1). Esto se puede aplicar tanto a la técnica de FUE como a la de la tira clásica (FUT; del inglés, follicular unit transplantation). Esta variación resulta fundamental en mujeres con el pelo largo (tabla 1). Con esto, conseguimos un posoperatorio más discreto y una colocación más eficiente de las unidades foliculares (UF), independientemente de la técnica que se haya utilizado para su exéresis. Resulta una opción muy práctica y útil, con muchas ventajas tanto para para el paciente como para optimizar la cobertura mediante el trasplante2,3. FIGURA 1. Apariencia a los 7 días posoperatorios de un procedimiento de escisión de la unidad folicular (FUE; del inglés, follicular unit excision) sin rapar la zona receptora. Los injertos son de pelo corto y han sido extraídos mediante la FUE original, rasurando solamente la zona donante. Los injertos se colocan en la zona receptora entre el pelo largo que conserva el paciente, lo que posibilita una distribución muy eficiente de las unidades foliculares y permite asegurar la máxima cobertura posible. Por otro lado, está el manejo del largo del pelo donante. El objetivo es disimular —o, incluso, evitar— el rasurado de esta zona. Lo más simple es obtener las UF mediante FUT, que es la primera técnica de microinjerto que se desarrolló, siendo posible lograr resultados refinados y muy naturales. En este caso, la zona donante se sutura con cierre

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