Más Dermatología, n.º 37

Más Dermatol. 2022;37:13-17 doi:10.5538/1887-5181.2022.37.13 16 artículo de revisión Verrugas plantares: caminando hacia la adherencia González-Guerra E. secuelas como porque la eficacia al 100% y en todos los casos no existe con ningún tratamiento. Además, independientemente del tratamiento realizado, hay que contar con la posibilidad de recidiva de las verrugas6, uniéndose, entonces, la verruga nueva con la cicatriz del tratamiento anterior. Se desaconsejan, por lo tanto, la exéresis quirúrgica, el láser, la electrocoagulación y otros métodos físicos, más aún si se tiene en cuenta que una buena parte de los casos experimentan una regresión espontánea, coincidiendo con la aparición de anticuerpos fijadores del complemento y el incremento de la inmunidad celular frente a los antígenos del VPH. El 30% desaparecen en 6 meses, y el 40%, a los 2 años. Pero esta opción puede tardar más —sobre todo, en inmunodeprimidos y en lesiones de larga evolución— y, mientras existe la verruga plantar, persisten la morbilidad, el dolor, la repercusión estética7-9, la mala calidad de vida y el riesgo de contagio. Por ello, la opción que se debe elegir es la de tratar. Y toda esta reflexión es válida igualmente para las verrugas vulgares de otras zonas. Descartados los tratamientos agresivos dolorosos y que suelen dejar cicatriz, como son los físicos (cirugía, crioterapia, curetaje, electrocoagulación, diatermia, láser de colorante pulsado/CO2…), quedan numerosas posibilidades: tratamientos con productos químicos y cáusticos (queratolíticos, retinoides, formol, glutaraldehído), antimitóticos (bleomicina, podofilotoxina, 5-fluorouracilo, cidofovir), inmunomoduladores (imiquimod, cantaridina, difenciprona) y más10,11. Otros tratamientos curiosos —y esa es toda su bondad— son los remedios populares como la leche de higuera, ajo y sal, y otros «remedios» que no puedo ni quiero mencionar. ÁCIDO SALICÍLICO Valorando los niveles de evidencia científica y la experiencia histórica acumulada, el primero de los tratamientos que elegir para las verrugas plantares, a gran distancia de los restantes, es el tratamiento tópico con ácido salicílico. Es este el único con el que se ha demostrado eficacia en estudios controlados, convirtiéndose en la terapia de primera línea (nivel de evidencia 1+, grado de recomendación A en las guías clínicas de dermatología, pediatría y atención primaria), siendo también el único aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos para el tratamiento de las verrugas vulgares y plantares10,11. Se usa en concentraciones entre el 10 y el 40%. Actúa destruyendo lentamente las células epiteliales infectadas y favoreciendo un efecto inmunomodulador local debido a la reacción inflamatoria específica que produce. El uso tradicional implica una preparación, limando la verruga para disminuir su espesor, y aplicar con posterioridad el ácido salicílico en la concentración deseada y con el excipiente idóneo. La necesidad de optimizar el tratamiento y aumentar la adherencia —y, por lo tanto, la eficacia y comodidad— ha propiciado la incorporación al arsenal terapéutico de las verrugas plantares y vulgares de una presentación en parches de liberación constante y mantenida durante 8 horas del ácido salicílico, a diferencia del tratamiento tradicional, que vuelca la acción queratolítica de una vez, actuando solamente en el momento en que se aplica. El estudio comparativo multicéntrico de Abou-Auda et al.12 ha demostrado un aumento de la eficacia, encontrándose la mejoría e, incluso, la desaparición de la verruga entre 3 y 6 semanas. BIBLIOGRAFÍA 1. Grossi Araújo M, Magela Magalhães G, Campos García L, Vieira EC, Ribeiro de Carvalho-Leite ML, Martins Guedes AC. Update on human papillomavirus - Part II: complementary diagnosis, treatment and prophylaxis. An Bras Dermatol. 2021;96(2):12538. 2. Lynch MD, Cliffe J, Morris-Jones R. Management of cutaneous viral warts. BMJ. 2014;348:g3339. 3. Gerlero P, Hernández-Martín A. Actualización sobre el tratamiento de las verrugas vulgares en los niños. Actas Demosifiliogr. 2016; 107(7):551-8. 4. Simonart T, De Maertelaer V. Systemic treatments for cutaneous warts: a systematic review. J Dermatolog Treat. 2012;23(1):72-7. 5. Witchey DJ, Witchey NB, Roth-Kauffman MM, Kauffman MK. Plantar warts: epidemiology, pathophysiology, and clinical management. J Am Osteopath Assoc. 2018;118(2):92-105.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTAyMDQzMg==