Más Dermatología, n.º 37

Más Dermatol. 2022;37:3-4 doi:10.5538/1887-5181.2022.37.3 3 editorial La dermatología estética en España en el siglo xxi Cuando comencé la residencia en dermatología, a finales del siglo xx, tenía claro que iniciaba mi carrera en una especialidad médico-quirúrgica. En esos primeros años (la toxina botulínica no había sido aún aprobada para uso estético…), hablar de procedimientos estéticos en dermatología era hablar de un mundo esotérico, en voz baja y con aprensión. En la sociedad española de aquellos años, existía aún una importante bolsa de paro médico, pocas plazas para acceder al sistema MIR y una demanda creciente de tratamientos estéticos entre la población. La oferta de estética médica casi se limitaba a los procedimientos más invasivos, realizados por la cirugía plástica. Los cirujanos plásticos estaban enfocados a atender esa demanda privada, que, a menudo, superaba en número su capacidad. Mientras tanto, los dermatólogos nos afanábamos en obtener las pocas plazas que ofertaba el sistema público, complementando nuestra actividad con alguna consulta privada, centrada especialmente en dermatología médica, a veces, con alguna pequeña cirugía. Con este cóctel, no es difícil entender el auge en toda España de un grupo cada vez mayor de médicos generales, que encontraron su forma de vida atendiendo el nicho de los procedimientos estéticos menos invasivos. Se fue creando, así, una pseudoespecialidad, la medicina estética, con profesionales (a menudo, excelentes) autoformados o formados de manera precaria en cursos y másteres muy mediatizados por la industria y sus intereses, y con un rigor, cuando menos, variable. Hace ya más de 35 años, nuestra sociedad científica centenaria, la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), creaba un grupo de trabajo que se fue convirtiendo poco a poco en uno de los más exitosos y frecuentados por los dermatólogos, el GEDET (Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica), coordinado por primera vez por el Dr. Ledo Pozueta, y formado por un puñado de pioneros en aquel momento. El GEDET se centró inicialmente en la terapéutica, pero fueron incorporándose progresivamente más y más técnicas estéticas a sus cursos y congresos. Hoy, el GEDET es un grupo dinámico y pujante entre las nuevas promociones, que reúne en su congreso anual a 600-700 dermatólogos y numerosos representantes de la industria. Este año 2021, me correspondió el honor de ser su octavo coordinador. La magnitud del reto es fácil de entender conociendo la talla y el prestigio de los coordinadores que me han precedido, cuya trayectoria es para mí ejemplo y guía profesional. Terminando la residencia, tuve la ocasión de hacer una rotación breve en los Estados Unidos, que después se prolongaría en varias ocasiones más. Además del gran desarrollo de la cirugía (motivo inicial por el que viajé), me sorprendió el papel de liderazgo que ejercía el dermatólogo en los tratamientos estéticos, sobre todo, en los menos invasivos, y como estos formaban parte de su práctica diaria. Implantes y materiales de Miguel Sánchez Viera Dermatólogo y director del Instituto de Dermatología Integral. Coordinador del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica de la Academia Española de Dermatología y Venereología. Madrid.

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