Más Dermatología, n.º 38

Más Dermatol. 2022;38:3-4 doi:10.5538/1887-5181.2022.38.3 3 EDITORIAL ¿Bibliografía o referencias? El curriculum vitae o currículo es un resumen de la vida profesional de un individuo que todas las personas en edad laboral preparan o han pensado preparar en algún momento de su existencia: desde los estudios realizados, títulos obtenidos, cargos ejercidos, experiencia, publicaciones, investigaciones, méritos… hasta otras cualidades añadidas que puedan tener interés, como aficiones, facetas solidarias o intereses generales, forman parte nuclear de un currículo. Y todo esto, ¿para qué? La finalidad primera es obtener un trabajo, ganar una beca, conseguir un premio o, simplemente, sumar puntos a la hora de superar un concurso de méritos o una oposición en la que estos tengan representatividad. En segundo lugar, el currículo se exhibe en diversos medios para dar a conocer públicamente el resumen de una vida meritoria, sin más finalidad que la información y el prestigio subsiguiente. La forma que adopte el documento (cronológico inverso, en el que los datos más recientes serán los primeros; funcional, en el que los datos se ordenan por bloques temáticos, o por proyectos cuando estos están relacionados con la oferta a la que se aspira) tiene más importancia de lo que parece. No siempre se leen los curriculum vitae en su totalidad, dado que, muchas veces, el tiempo que se dedica a cada expediente es escaso, y se lee por encima, en diagonal. Algunas instituciones oficiales exigen modelos normalizados, de forma que puede ser recomendable un modelo común para llevar a término una transparencia deseable y mayor justicia. En cuanto a la longitud, en la mayoría de los casos, se recomienda ser escuetos: una o dos páginas. Sin embargo, el currículo del médico o de cualquier profesional del ámbito sanitario en general —entre otros— no sigue este criterio. Por el contrario, cuanto más largo —siempre que recoja los datos con meticulosidad y pulcritud—, mejor. Es así porque a menudo, por cada conferencia, por cada comunicación, por cada publicación…, habrá un punto que sumar al total, para establecer un orden de competencias. Y cuantos más puntos, repito, mejor. En concreto, las publicaciones son la base que demuestra la actividad investigadora y divulgadora de un profesional. Y en el momento actual, la mayoría de ellas estarán referidas en diversas páginas acreditadas, donde se indexan y se encuentran con facilidad. Solo es preciso poner el nombre del autor buscado, o el título o los datos del lugar y la fecha de la publicación para que aparezca la cita aludida. Es, por lo tanto, fundamental que la bibliografía —esto es, la compilación o catálogo de los datos de un documento que permiten identificarlo— esté perfectamente redactada, por lo que las normas de redacción deben ser lo más universales posible. Elena González-Guerra Médico adjunto del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Clínico San Carlos. Madrid. Profesora asociada de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología (Ciencias de la Salud). Departamento de Medicina. Universidad Complutense de Madrid. Redactora jefa de la revista Más Dermatología. Actualidad y Avances (www.masdermatologia.com).

RkJQdWJsaXNoZXIy MTAyMDQzMg==