Más Dermatología, n.º 40

Más Dermatol. 2022;40:32-33 doi:10.5538/1887-5181.2022.40.32 33 AVANCES Y NOVEDADES Psoriasis en niños Feito Rodríguez M en estos niños un riesgo incrementado (×2-4) de hiperlipidemia, hipertensión, diabetes mellitus, artritis reumatoide y enfermedad de Crohn, y una mayor prevalencia de síndrome metabólico frente a los sujetos de control pareados por edad. Otra comorbilidad importante es la articular. La edad de comienzo de la artritis psoriásica en niños con afectación cutánea se sitúa entre los 9 y los 12 años. Habitualmente, es leve y oligoarticular; otros tipos incluyen la poliartritis y la entesitis. La enseñanza e incorporación de un examen rápido de detección de artritis por dermatólogos pediátricos tiene el potencial de identificar la artritis pediátrica antes, facilitar la derivación y reducir el riesgo de enfermedad articular progresiva. En muchas ocasiones, el diagnóstico clínico puede ser más difícil, debido a que las lesiones cutáneas son más finas, menos descamativas y peor definidas que en adultos. Son diagnósticos diferenciales habituales el eccema numular, la pitiriasis rosada y las infecciones por hongos. En niños pequeños, la afectación umbilical es un dato muy útil para diferenciarla de otras causas de dermatitis del pañal. Se han de tener en cuenta diversos factores a la hora de seleccionar el tratamiento más adecuado para cada paciente: edad, tipo de lesiones, episodio inicial o recurrencia, localización y extensión de la enfermedad, comorbilidad, tratamientos previos, factores desencadenantes, repercusión en la calidad de vida, preferencias del paciente y familiares y coste y acceso a los diferentes tratamientos existentes hoy en día. Los tratamientos tópicos van a permitirnos controlar los casos más leves, y la fototerapia también nos puede resultar de gran utilidad, siempre que la madurez del niño nos permita utilizarla. En aquellos pacientes con un cultivo amigdalino o anal positivo para estreptococos del grupo A u otras bacterias, puede considerarse la posibilidad de añadir un antibiótico oral al tratamiento tópico. No obstante, sabemos que el paradigma de tratamiento de la psoriasis pediátrica está cambiando. El reconocimiento de la comorbilidad extracutánea y el impacto a largo plazo que la enfermedad puede ocasionar justifican la implementación de un tratamiento más «intenso» y el abandono de la idea de que en niños «menos es más». Conviene recordar que ningún tratamiento sistémico convencional está aprobado en la psoriasis en placas crónica grave, aunque, en general, se consideran seguros en tratamientos cortos e intermitentes. Más allá de los retinoides orales y la ciclosporina (grado de recomendación C) o el metotrexato (grado C/B), el uso de adalimumab (niños ≥4 años), etanercept y ustekinumab (niños ≥6 años) tiene un grado A de recomendación. Recientemente, se han incorporado al arsenal terapéutico el secukinumab y el ixekizumab (niños ≥6 años) y se han descrito casos aislados tratados con guselkumab.

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