Más Dermatología, n.º 37

Más Dermatol. 2022;37:13-17 doi:10.5538/1887-5181.2022.37.13 14 artículo de revisión Verrugas plantares: caminando hacia la adherencia González-Guerra E. CONTAGIO Las verrugas se transmiten tanto por contacto directo o indirecto (fómites, ropas), como por autoinoculación, sobre todo, en caso de rotura epidérmica3. Sin embargo, y pese a la creencia vulgar, no se transmiten por la sangre. Este es un virus epidermótropo, que no puede vivir en la sangre. TIPOS DE VERRUGAS Las verrugas se diferencian por el serotipo infeccioso, la morfología clínica y la localización. Así, tenemos verrugas vulgares o comunes que aparecen, preferentemente, en el dorso de las manos y las caras laterales de los dedos; las verrugas filiformes, que son, en realidad, una variedad de verruga vulgar, delgadas y unidas a piel por un estrecho pedículo, como un hilo, que se localizan casi siempre en la cara, sobre todo, en los párpados; las verrugas planas sin apenas elevación, usuales en la cara y el dorso de las manos, y las verrugas genitales o condilomas acuminados. Cada tipo requiere un tratamiento propio, siendo común, en general, el de las verrugas vulgares y plantares. No existe ningún tratamiento específico sistémico para el VPH4, por lo que la destrucción física de las células infectadas por el virus (o lograr que el propio sistema inmunitario del paciente haga el trabajo) es el objetivo general. LA VERRUGA PLANTAR El serotipo de VPH que suele infectar la piel de la planta de los pies es el tipo 1 y, con menor frecuencia, los tipos 2, 4 y 63. Tras su penetración, produce una infección latente, que dará lugar a la verruga clínica al cabo de 1 a 20 meses. Aparecerá, entonces, una zona de hiperqueratosis, circunscrita, bien delimitada, que recuerda a los callos o tilomas, que también son una hiperqueratosis, pero reactiva al roce o presión, de los que se diferencian, además de en su causa, por su aspecto5. Así, la verruga plantar (y la vulgar) interrumpe el dibujo de los dermatoglifos, los surcos fisiológicos de la piel de las plantas y las palmas, mientras que el callo los sigue manifestando (fig. 1). Además, en la verruga, bien con un dermatoscopio o a simple vista, se pueden ver múltiples puntos negros, que corresponden a trombosis capilares (fig. 2). A menudo, hay que raspar la hiperqueratosis para visualizar mejor este signo. La verruga plantar duele cuando se la presiona —sobre todo, con una presión lateral—, mientras que el callo suele doler más con la presión vertical. FIGURA 1. Verruga plantar típica. Dermatoglifos interrumpidos por la hiperqueratosis.

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