Más Dermatología, n.º 37

Más Dermatol. 2022;37:23-27 doi:10.5538/1887-5181.2022.37.23 25 La entrevista al experto Rosa Ortega del Olmo: Cómo tratar las alopecias en el anciano nada con otras causas que deberían ser diagnosticadas y tratadas por el dermatólogo. La causa más frecuente de pérdida de cabello en hombres y mujeres mayores es la alopecia androgénica, comúnmente conocida como calvicie. En su etiopatogenia, existen dos factores fundamentales: una herencia poligénica autosómica dominante, de expresividad y penetrancia variables, y la actuación de los andrógenos sobre los receptores de las células de la papila dérmica, del epitelio del bulbo y de la vaina epitelial externa. Ocurre una miniaturización progresiva de los cabellos, que provoca un retroceso de la línea frontoparietal —sobre todo, en el varón—, aclaramiento del vértex y pérdida difusa del cabello en las áreas parietales. Pero la pérdida de cabello en las personas mayores también puede tener una relación directa con el padecimiento de alguna enfermedad aguda o crónica, o con alguna otra alteración de la salud. Por otro lado, los medicamentos utilizados también pueden desencadenar la caída del cabello. Estamos hablando de los efluvios, que son alopecias difusas generalizadas, de etiología muy diversa y patogenia a veces difícil de precisar, que se presentan de forma aguda o con carácter crónico y que, dependiendo de en qué fase del ciclo se desprenda el pelo, veremos un efluvio anágeno (pelos distróficos) o un efluvio telógeno (pelos normales). Si el proceso que lo causa es muy agudo, también puede perderse pelo en otras zonas del cuerpo, como las cejas, las pestañas… Es lo que ocurre, por ejemplo, con algunas quimioterapias para el tratamiento de ciertos tumores malignos. Si la alopecia comienza a los dos o tres meses de haber padecido fiebre, o del tratamiento con algunos fármacos, estaremos ante un efluvio telógeno agudo. También puede ocurrir un efluvio telógeno crónico. En estos casos, se trata, sobre todo, de mujeres cercanas a los 60 años, que tienen una alopecia difusa de larga evolución, con períodos de remisión espontánea, seguidos de otros períodos de exacerbación, que puede coincidir o no con una hipovitaminosis de vitamina B12 o de vitamina D, una ferropenia, el antecedente de una intervención quirúrgica, el padecimiento de una enfermedad crónica, como la diabetes de tipo 2, el hipotiroidismo o la existencia de un estrés intenso. En otras ocasiones, este tipo de alopecia difusa es idiopática. Por último, podemos encontrar un efluvio anágeno agudo, que aparece a los pocos días de ocurrir la posible causa desencadenante, como una enfermedad sistémica grave, o la ingesta de algunos medicamentos o de tóxicos. En este caso, la caída del pelo remite al eliminar la causa desencadenante. ¿Tienen tratamiento estas alopecias, a pesar de la edad del paciente? Aunque las alopecias tengan un tratamiento, nunca se volverá a recuperar la melena que se tenía con menor edad. En cuanto al tratamiento de los efluvios, son de utilidad diferentes actuaciones, como el minoxidil tópico, la finasterida (inhibidor de la isoenzima 2 de la 5 alfa-reductasa), así como algunos otros vasodilatadores como el nicotinato de tocoferol. Ciertas sustancias naturales y extractos vegetales parecen actuar como factores de crecimiento y poseer un supuesto efecto antiandrogénico; son el acetato de cinc, Serenoa repens y Serenoa serrulata (estas dos últimas con una acción inhibidora sobre la 5 alfa-reductasa). Otras posibilidades terapéuticas son las inyecciones de plasma rico en plaquetas, la mesoterapia, el ácido hialurónico, el láser de baja potencia, etc. ¿Los tipos de alopecia y sus tratamientos son iguales en el anciano que en la anciana? La alopecia androgénica en el anciano tiene un aspecto diferente al de la anciana, lo mismo que en el adulto no anciano. En el anciano, la pérdida de pelo se localiza, principalmente, en las zonas frontal y parietal. Inicialmente, hay un retraso progresivo de la línea de implantación anterior del pelo, provocando las entradas. Posteriormente, la pérdida del pelo ocurre en la región del vértex o coronilla. Esto sucede en menor o mayor grado y existen diferentes clasificaciones. Es importante tener presente que, en estos pacientes, puede existir cierta comorbilidad que debemos explorar. Los perfiles lipídicos anormales (que, a veces, asocian alguna

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